Ocho maneras de reconocer un colombiano en el exterior

Es muy fácil identificar a un compatriota cuando está de visita en otro país.

27 de Febrero de 2015

Existen diferentes maneras de ser reconocido fuera de las fronteras colombianas. Esas particularidades dan un sello de distinción que hace que a metros se sepa de donde es oriundo ese ser humano echado pa’delante, que tiene representantes muy conocidos en todo el mundo como Shakira, Juanes, Sofía Vergara o Miss Universo y que está orgulloso de su tierra por donde quiera que va.

He aquí las ocho cosas por las que siempre será reconocido un compatriota.

1. Usar camisetas de la Selección

Un elemento que, más que delatar a un colombiano -o mejor que lo pone en el centro de todas las miradas-, es cuando juega la Selección Colombia. El compatriota se pone la camiseta, literalmente, y va por las calles de cualquier lugar del mundo orgulloso de su fútbol.

2. Extrañar las comidas

No es secreto que los colombianos extrañan la bandeja paisa tanto como a la mamá, cuando se encuentran fuera. En los encargos extraños que tiene que llevar el viajante que va a visitarlo se encuentran variedad de insumos para confeccionar las comidas más colombianas y para recordar la tierra en la distancia.

Herpos, obleas en lata, bocadillos veleños, guascas deshidratadas, lechona enlatada, chocolatinas, arequipe, galletas, gaseosas, masa para arepas, papas y plátanos de paquete son los encargos más comunes para los que visitan a sus familiares.

Por supuesto, también existen los que extrañan en medio de un ascensor, en un país al otro lado del mundo, un cuchuco con espinazo y darían cualquier cosa por tomar un avión supersónico y pedirlo en un corrientazo al instante.

3. Bailar salsa en una fiesta

Siempre que invitan a un colombiano a una fiesta, este termina bailando ritmos caribeños sin el menor reparo, mientras los extranjeros miran anonadados cómo se mueven las caderas del invitado. Hay que nacer en el trópico para poder bailar cualquier ritmo de música y hacerlo considerablemente bien. Es como dicen las abuelas “el ritmo se lleva en la sangre”.

La excepción de la regla, los "rolos", por lo general nacieron con dos pies izquierdos.

4. Pedir un "vallenatico"

Si la fiesta está buena, no falta el colombiano que, con botella en mano, le dice al anfitrión o en su defecto al DJ que si no tiene un vallenato entre su repertorio, no importa si es de los viejos del Binomio o de los nuevos de Silvestre.

Si no lo tiene, para eso está YouTube, SpotyFi o Deezer. Un colombiano nunca se queda varado si quiere escuchar un vallenato.

5. Llegar primero y salir de último

El compatriota que ya está acostumbrado a ser cumplido en los lugares extranjeros, cosa que le cuesta, ya que la cultura colombiana funciona diferente, tiende a ir a las celebraciones y llegar de primero para alcanzar a comer varias de las viandas, e irse de último cuando los meseros o el dueño de casa ya han acabado con todas las existencias de alcohol y comida, afortunadamente no es en todos los casos, pero que hay más de uno así, lo hay.

En todo caso, el colombiano nunca llegará con las manos vacías.

6. Pedir ñapa

Si usted es de por acá, entiende lo que es la ñapa. Si no, es sencillo de explicar: es la acción del colombiano en una tienda, panadería o plaza de mercado que pide que se le "encime" otro producto por el mismo precio, ya que en estas tierras es lo que se usa. Lo que no sabe es que para un extranjero es lo más extraño a la hora de una compra y con seguridad dirá: “este es colombiano”.

7. La emotividad

El colombiano siempre se alegra de encontrarse con gente conocida en una calle cualquiera. Cuando lo hace da casi un grito de alegría, da beso y abrazo y suele empezar una conversación en la que llena a la otra persona de preguntas personales, entre las que están, por supuesto, las consabidas: ¿cómo está tu familia, tus hijos, tu novio o novia y hasta el gato?

Si usted vive en un país anglosajón, esto puede llegar a ser visto como exceso de emotividad y será reconocido inmediatamente como alguien que  no es de por ahí. Pero con seguridad supondrán que es de un hermoso país enclavado en el Caribe.

8. El "regalo"

Esta lista no está completa si no se habla de la forma en la que el colombiano, en donde se encuentre, pide las cosas. El “me regala una firma”, “me regala un café” o “me regala una llamada”, son expresiones cotidianas que solo existen en el país del Sagrado Corazón. Cualquier extranjero que oiga algo así no entenderá el porqué están pidiendo algo regalado si se trata de un negocio, o de un favor, o de cualquier otra cosa que no tiene nada que ver con su voluntad de donar algo que le pertenece.

Entonces si no quiere ser visto como un pedigüeño evite usar ese verbo que crea confusión en el exterior.

Redacción: ViveViajar.com

27 de Febrero de 2015

Temática: Colombia

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